domingo, 17 de julio de 2016

Supraconciencia

Supraconciencia o estado superior de conciencia es el estado de conciencia en el que nos conectamos con realidades que no son percibidas por nuestros sentidos y que son comúnmente denominadas Espirituales. No corresponde a un estado de conciencia único, sino a diferentes estados o niveles de conciencia en los cuales se pueden experimentar: experiencias místicas, éxtasis, visiones espirituales, clarividencia, telepatía, etc. En su forma más elevada la Supraconciencia lleva a un estado de Iluminación y liberación del sufrimiento. Estado conocido como Nirvana en el Budismo, Samadhi en el hinduismo y Comunión con Dios en el Cristianismo. Es en este estado donde experimentamos lo divino, es una experiencia directa e íntima con Dios. Sí, Dios es experimentable. Este concepto queda bien en claro en el Hinduismo. En el Budismo se habla de un estado de Iluminación, sin mencionar a Dios como en las religiones Judías, Cristianas y Musulmanas. La práctica que lleva a experimentar estados de Supraconciencia se denomina Meditación en el Budismo e Hinduismo y Oración Contemplativa u Oración de Silencio en el Cristianismo. Según algunos autores las diferentes religiones difieren respecto a la Teología Moral pero muy poco, o nada, respecto a Teología Mística. Dicho en otras palabras, cuando personas de distintos credos se reúnen para practicar Oración Contemplativa/Meditación el Todo los une. No existe un solo estado de Supraconciencia, existen muchos y las experiencias vividas son de distinta índole. En el ser humano interaccionan el Inconciente, el Conciente y el Supraconciente. En nuestro estado habitual de conciencia sólo percibimos lo denominado Conciente que es, en realidad, conciencia de parte de nuestra actividad mental y aquello percibido por nuestros sentidos (interocepción y exterocepción). La supraconciencia puede irrumpir como un relámpago en nuestro estado consciente trayendo a nuestra mente premoniciones, telepatía y otros fenómenos habitualmente llamados parapsicológicos. En el estado más elevado de Supraconciencia el sufrimiento cesa. La percepción de la realidad se vuelve muy diferente al que experimentamos bajo el estado ordinario de conciencia. Se percibe lo espiritual como la verdadera y única realidad. Dios se vuelve algo tangible, fuente de un amor, luz e inteligencia infinitas. La Supraconciencia es Sanación Espiritual que lleva a una estado de gran paz mental y armonía. Thomas Keating la describió como Psicoterapia Espiritual. Según la tradición hindú es un estado que se alcanza, en el mejor de los casos, luego de muchos años de práctica de meditación. En el Cristianismo la Meditación es denominada Oración Contemplativa, y el estado de comunión con Dios, un regalo del Cielo y no un producto del esfuerzo individual. Sin embargo la gran mística cristiana, Santa Teresa de Avila, en su libro “Las Moradas” hace un recorrido de los diferentes estadios que atraviesa el alma humana, producto de la práctica de la Oración Contemplativa, hasta alcanzar la comunión con Dios. Son siete estados, así como son siete los chakras en el Hinduismo. La práctica de la Meditación u Oración Contemplativa se basa en dirigir la mente hacia la divinidad o al decir de Thomas Keating, es una flecha que se lanza hacia Dios. Este monje benedictino aclara que la práctica de la oración contemplativa es como sentarse a las puertas del Cielo esperando que se abran, ya que las mismas se abren desde adentro. Es decir es Dios quien nos permite o no entrar al Reino de los Cielos y no nuestra fuerza de voluntad o deseo. Pero cuál es nuestro más profundo deseo ? La mayoría de las personas dirían ser feliz, y al preguntarles que necesitan para ser feliz responderán, dinero, una familia, éxito profesional, fama, etc. Muchas personas refieren sentirse felices cuanda alcanzan estas metas materiales. A otras personas no les alcanza, necesitan algo diferente. Necesitan lo intangible, lo no material, necesitan del Espíritu, necesitan a Dios. Son seres con una gran anhelo de espiritualidad. El concepto de supraconciencia se basa asimismo en que no existe únicamente este plano de existencia. Algo similar propone la física cuántica moderna respecto a los multiuniversos. La supraconciencia es la percepción del universo más cercano a Dios y en el mejor de los casos, de Dios mismo. No somos este cuerpo, somos almas inmortales encarnadas, hijas del Altísimo. Quien percibe esto, quien lo ha hecho carne, se ha liberado del sufrimiento y ha ingresado a la Vida Eterna. En estado elevados de Supraconciencia se experimenta la plenitud del amor de Dios. También se perciben su Luz, Omnipotencia, Infinitud, Omnisciencia, Inteligencia infinita, etc. Algunos seres sienten miedo frente a las primeras experiencias místicas, esto es algo natural ya que no estamos acostumbrados a relacionarnos directamente con Dios. Nuestro sentido del yo individual se desvanece y esto puede producir mucho miedo al principio. O mejor dicho la ilusión del yo individual desaparece. También el cuerpo se relaja en extremo y se puede perder la conciencia del mismo (desaparece de nuestra mente nuestro esquema corporal), hecho que según mi entender se ha malintepretado como un desprendimiento del alma de los corpóreo. Creemos que en realidad el Alma fija su atención hacia su esencia o en el mejor de los casos hacia su Padre: Dios padre todopoderoso. La vuelta del estado de supraconciencia al estado ordinario de conciencia suele no ser fácil o, mejor dicho, agradable. Es como volver a caer en un estado de borrachera donde la realidad se vuelve densa y mucho menos clara. Se percibe este plano de existencia como ilusorio (Maya en sánscrito) o como un estado de ensoñación. Esto suele durar unos minutos y luego la realidad material domina nuevamente nuestra conciencia. En estados más avanzados de espiritualidad la vivencia contemplativa se mantiene aún fuera de la oración. Aprendimos a confiar en demasía en nuestros sentidos por una necesidad de supervivencia, para mantener nuestros cuerpos con vida libre de accidentes. En el pasado escuchar el rugido de una león era fundamental o ver a los lejos un grupo de hombres armados viniendo a atacarnos. Oler si la comida estaba en buen o mal estado. Son estos ejemplos de la utilidad que tiene confiar en nuestros 5 sentidos materiales: sobrevivir y disfrutar de la vida sensorial. La Oración Contemplativa, como ya mencionamos, puede extenderse a nuestra vida cotidiana. Uno puede vivir en Oración Contemplativa o mejor dicho en Estado Contemplativo. Quien logra este objetivo se siente plenamente feliz, lleno de paz y benevolencia. No se puede avanzar en la Oración Contemplativa si uno no es una buena persona. El Camino es uno, la Oración y nuestros actos están completamente unidos. Dentro de lo que llamamos Mundo/Plano Espiritual no sólo está Dios también está el Diablo y sus demonios. Ya que estos últimos también son entidades espirituales, malignas obviamente. Esto es muy importante al momento de realizar ciertas prácticas o en la elección de determinados maestros o pseudomaestros espirituales que pueden ponernos en conexión con entidades muy oscuras que nos terminarán perjudicando nuestra salud y nuestra vida en general. No todo lo espiritual tiene que ver con Dios, este hecho hay que tenerlo muy presente, muy en cuenta. Así como en este plano material de existencia existen el bien y el mal, lo mismo ocurre a nivel espiritual. Aplicaciones en el campo de la Salud Mental: Resolución Espiritual de una Crisis de Pánico Bhagavan Ramana Maharshi (30 de diciembre de 1879, India – 14 de abril de 1950, India) fue un importante maestro espiritual hinduista. Fue uno de los religiosos hinduistas más conocidos del siglo XX, junto a Paramahansa Yogananda y Sri Aurobindo. Vivió en la sagrada colina de Arunachala en Tiruvannamalai (a 170 km de Madrás) en el estado de Tamil Nadu (India). Ramana Maharshi nació con el nombre de Venkataraman. Desde su juventud, se le empezó a llamar Maharshi, ‘gran sabio’ (siendo mahā: ‘grande’; y rishí: ‘sabio’). También se le otorgó la denominación Bhagaván (Señor, ‘el que aporta prosperidad’). A continuación se transcribe parte del libro "Las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi". Escrito por T. M. P. Mahadevan, PhD. Profesor de Filosofía, Universidad de Madras, India. 1959: Fue a mediados del año 1896; Venkataraman tenía entonces diecisiete años. Un día estaba sentado solo en el primer piso de la casa de su tío, y en perfectas condiciones de salud. No tenía ningún malestar. Pero un repentino e inconfundible miedo a la muerte se apoderó de él. Sintió que iba a morir. Él no sabía porque le había venido esta sensación. Sin embargo, la sensación de muerte inminente no le enervó. Pensó con calma sobre lo que debía hacer. Se dijo a sí mismo: «Ahora, ha llegado la muerte. ¿Qué significa? ¿Qué es eso que está muriendo? Este cuerpo muere». Inmediatamente después se acostó extendiendo sus miembros y dejándolos rígidos, como si se hubiera producido el rigor mortis. Contuvo la respiración y mantuvo sus labios fuertemente cerrados, de modo que bajo todas las apariencias exteriores su cuerpo pareciera un cadáver. ¿Qué ocurriría ahora? Esto fue lo qué pensó: «Bien, ahora este cuerpo está muerto. Será llevado al campo de cremación, y allí será quemado y reducido a cenizas. Pero con la muerte de este cuerpo, ¿estoy yo muerto? ¿Soy yo el cuerpo? Este cuerpo está silencioso e inerte. Pero yo siento toda la fuerza de mi personalidad e incluso la voz del “yo” dentro de mí, aparte de él. Así pues, yo soy el espíritu que trasciende el cuerpo. El cuerpo muere, pero el Espíritu que le trasciende no puede ser tocado por la muerte. Eso significa que yo soy el Espíritu inmortal». Tal como Bhagavan Sri Ramana contó esta experiencia posteriormente para beneficio de sus devotos, parecía como si esto fuera un proceso de razonamiento. Pero puso mucho cuidado en explicar que esto no fue así. La realización vino a él como un relámpago. Percibió la verdad directamente. «Yo» era algo muy real, la única cosa real. El miedo a la muerte se había desvanecido para siempre. Desde entonces en adelante, «yo» continuó como la nota sruti fundamental, que subyace y se mezcla con todas las demás notas. Así pues, el joven Venkataraman se encontró en la cima de la espiritualidad sin ninguna sadhana ardua o prolongada. El ego se perdió en la inundación de la consciencia del Sí mismo. De repente, el muchacho que solía ser llamado Venkataraman, había florecido como un sabio y santo. Hoy día diríamos que Bhagavan Ramana Maharshi sufrió una Crisis de Pánico. Pero lo llamativo no es esto, lo llamativo es como Ramana resuelve exitosamente esta crisis. Muchos seres que sufren de Crisis de Pánico tienen un inmenso temor a la muerte. Suele ser una tema no resuelto en quienes las padecen (y también en muchos otros que no las padecen). Pero a los primeros les afecta sobremanera. Muchas veces ni siquiera son conscientes del profundo temor que tienen a morir, más allá del que se les presenta cuando sufren este tipo de crisis. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) suele trabajar sobre la idea que el paciente realmente siente que se muere pero que esto es una falsa interpretación de la realidad, especialmente en lo referido a la sintomatología física (palpitaciones, mareos, disnea, etc.): la persona que experimenta una Crisis de Pánico no se están muriendo en realidad, aunque así lo sienta y crea. Pero cómo saber cuando realmente uno se está muriendo, y lo que es más importante aún: cuál es el problema en morir ? Si morir es una de las pocas cosas seguras que nos van a ocurrir. Trabajar sobre el tema de la muerte no suele ser una tarea sencilla. Podemos decir: bueno vivirás en el recuerdo de otros o cosas por el estilo. Pero algunas personas no toleran la idea de la "aniquilación" de la existencia y otros se preguntan: si sigo viviendo aún después de dejar este cuerpo físico, donde voy a ir ? Cómo me voy a sentir? Y si existe el Cielo y el Infierno, donde voy a ir yo ? Qué hice de bueno para ganarme el Cielo ? Qué hice de malo para irme al Infierno ?. Estas preguntas no se la realiza el hombre ordinario. Recuerdo a un Maestro hindú que una vez dijo: “Dios, a veces, nos habla en el único lenguaje que los humanos podemos escuchar: el del dolor”. Una crisis de pánico es una experiencia extremadamente dolorosa. No pasa desapercibida para quienes la padecen. Y el tema de la muerte está allí, sin resolver. Otros plantean: no le tengo tanto miedo a la muerte, sino al dolor, a la forma en que puedo llegar a morir. Otros se preguntan como será en si mismo el hecho de morir: un paso hacia el más allá o hacia la nada ? Las principales religiones de este planeta (Cristianismo, Judaísmo, Islam, Hinduismo y Budismo) proclaman que somos Almas Eternas encarnadas. Algunas consideran que solo encarnamos una vez (Cristianismo, Judaísmo e Islam) y otras que encarnamos varias veces (como el Budismo y el Hinduismo). Y si la resolución del miedo a morir fuese espiritual ? Si necesitáramos de una profunda experiencia espiritual/mística para curarnos del miedo a morir ? Bhagavan Ramana se percibió como Alma inmortal y resolvió en segundos la problemática de la muerte. Y nosotros, qué podemos hacer ? Podemos, como Bhagavan, experimentar que en realidad, la Verdad es que somos Almas Eternas encarnadas ? Cómo hacerlo ? Qué técnica podemos utilizar ? Todas las religiones poseen técnicas de oración/meditación utilizadas para poder alcanzar ese estado de Conciencia liberadora de todo sufrimiento, llámese Nirvana, Samadhi o Reino de los Cielos ("...Venga a nosotros tu Reino..."). Creo que la Oración Contemplativa puede ser un Camino de Sanación, una Psicoterapia Espiritual, al decir de Thomas Keating. Quizás no tengamos la suerte de Bhagavan de resolverlo en segundos, quizás nos lleve años hacerlo, toda la Vida o quizás nos encuentre la muerte física sin haber logrado alcanzar el objetivo. Pero, no vale la pena intentarlo ? Personalmente creo que en algunos casos las crisis de pánico no son más que un grito desesperado de nuestras Almas indicándonos que hemos tomado el Camino equivocado o que al menos les prestemos más atención, que las nutramos, que dejemos de apostar tanto por el afuera para cultivar nuestro mundo interior. Hace años escribí: "De que nos están hablando millones de personas en el mundo que nos dicen que sienten que se mueren y les es intolerable? De la muerte por venir, de la vida realizada...por que no pueden, aunque sea en fantasías, morir en paz ?" Pero no nos alcanza con "creer" que somos Almas para poder liberarnos, debemos experimentar, vivenciar que somos Almas Eternas. Y esto no es algo muy fácil de lograr. Aunque creo que vale la pena intentarlo, qué tenemos para perder ? Limitar nuestra concepción de la realidad a la información provista por nuestros sentidos y procesada por nuestro cerebro, creo yo, es una actitud infantil y reduccionista que debemos rever. Dios nos está esperando. La ignorancia debe ser sustituida por la Verdad. No tenemos nada que perder ya que todo está perdido cuando vivimos exclusivamente centrados en lo material.

viernes, 22 de enero de 2016

Inteligencia espiritual: a la búsqueda de lo trascendental

Eduardo Chaktoura - La Nación

Crecimos creyendo que ser inteligente era garantía de progreso, que a mayor coeficiente intelectual (CI), más recursos, más posibilidades para llegar a ser quien queramos ser. Pero en estos tiempos de hiperexigencia, individualismo, de tanta falta derivada en excesos de consumo, hasta los más incrédulos salieron a la búsqueda de lo trascendental y en diferentes ámbitos -el acádemico, el de la salud, la filosofía- ya se escucha hablar de coeficiente espiritual.

La Real Academia Española define a la inteligencia como la capacidad para entender o comprender. Fue Cicerón quien adoptó el término para referirse a la capacidad intelectual. La idea clásica persistió en el tiempo hasta que surgieron teorías superadoras. Howard Gardner postuló la idea de las inteligencias múltiples (lingüística, matemática, musical, espacial). Y Robert Stemberg, psicólogo de la Universidad de Yale, invitó a contemplar tres categorías: la inteligencia componencial-analítica, la experiencial-creativa y la contextual-práctica. Si bien las investigaciones comenzaron allá por los 60, fue Daniel Goleman quien, en 1995, popularizó el término inteligencia emocional, cuando propuso organizar el coeficiente emocional en torno de la posibilidad que tenemos de reconocer y manejar los sentimientos propios y ajenos. Esta inteligencia es la que administra nuestros niveles de motivación, confianza, creatividad, perseverancia; la que controla los impulsos, la que aplaude los logros y llora por los supuestos fracasos.

"Más allá de la inteligencia emocional, debemos contemplar las herramientas que nos provee la inteligencia instrumental: el orden, la constancia, la motivación y la voluntad", destacó a la Revista el psiquiatra español Enrique Rojas en su paso por Buenos Aires para la presentación de su libro No te rindas (Planeta). Según el especialista, "la voluntad es más importante que la inteligencia racional; es la voluntad la que nos ordena, nos mueve, la que nos invita a sostener el auténtico proyecto personal". En este sentido, Rojas propone trabajar a conciencia plena para encontrar el verdadero sentido en torno de cuatro pilares esenciales: amor, trabajo, cultura y amistad.

En este sintético recorte sobre las posibilidades de ser inteligentes, se puede identificar un coeficiente racional y lógico (CI), y el grado de convivencia de nuestras ideas y sentimientos (inteligencia emocional), en relación con los instrumentos y virtudes que pueden caracterizarnos (voluntad, optimismo, perseverancia, creatividad, etcétera). Si algo falta en este abanico de coeficientes es destacar la capacidad que tenemos todos de tomar conciencia de uno mismo; de descubrir nuestra sabiduría interior; de lograr la transformación pese a cualquier adversidad o circunstancias de la vida y, de este modo, hacer posible la trascendencia. En este camino hay que darle crédito a la inteligencia espiritual.

Un largo camino a casa

El escritor y consultor inglés Tony Buzan, presidente de la Brain Fundation y autor del libro El poder de la inteligencia espiritual, cree que la espiritualidad es "la capacidad de concientizarnos acerca del mundo y de nuestro lugar en él".

"La inteligencia espiritual es aquella con la que manejamos y sostenemos los problemas relacionados con el significado de la vida y los valores que dan contexto a nuestra conducta, ayudándonos a optar por el buen camino en términos éticos", define Gardner, que a la lista de inteligencias múltiples agregó lo que llamó inteligencia existencial o filosófica.

En su libro La inteligencia reformulada: las inteligencias múltiples en el siglo XXI, el autor presenta en sociedad a la inteligencia existencial o la inquietud por las cuestiones esenciales de la vida y la define como la capacidad de ubicarse en relación al cosmos y a determinadas características de la condición humana, como el significado de la vida y la muerte. Describe a la inteligencia espiritual como aquella que le adiciona a la existencial una carga moral.

Son por demás interesante las ideas que postulan una serie de expertos consultados para descubrir juntos qué aspectos determinan nuestro coeficiente espiritual.

Moira Lowe, directora de Brahma Kumaris para Argentina y Uruguay, sugiere que "la espiritualidad es un camino de vuelta a casa". La representante de esta ONG, que se reconoce como la Universidad Mundial de la Espiritualidad (World Spiritual University, Bkwsu), cree que "la gran tendencia global de buscar espiritualidad se debe a que el mundo ha quedado desprovisto de virtudes. La espiritualidad es, en este sentido, regresar a lo que es natural para el alma humana". Lowe está convencida de que "la gran crisis de la humanidad no es una crisis económica y social, sino una crisis de identidad".

Son muchos quienes se animan a pensar que ser espiritual es despertar, volver a nuestro estado natural, retomar la esencia de nuestro verdadero proyecto vital.

"Podemos aplicar nuestra inteligencia espiritual para reconocer y satisfacer nuestras propias necesidades y deseos, atender y cuidar nuestro cuerpo, construir una red de afectos, llevar una vida organizada, utilizar el tiempo libre en lo que nos dé placer, tomar las riendas de nuestra propia vida sin delegar el poder en los otros, o en las circunstancias y, ante la presencia de obstáculos, sincronizar trabajar la aceptación y la búsqueda de soluciones creativas", puntualiza la psicóloga Alicia López Blanco, autora de Estar mejor, cultivando la salud espiritual (Ediciones B).

"El escritor y consultor inglés Tony Buzan, presidente de la Brain Fundation y autor del libro El poder de la inteligencia espiritual, cree que la espiritualidad es "la capacidad de concientizarnos acerca del mundo y de nuestro lugar en él""

Pese a que nos empeñamos en reemplazar las palabras sociedad por mercado y ciudadanos por consumidores, proliferan, incluso, los hombres de negocios que entienden que la clave del éxito seguro y saludable reside en la autogestión. Creen en la política de auto-superación personal y organizacional, en la que se propone saber identificar y regular nuestras ideas, emociones y comportamientos; administrar nuestras energías, capacidades y talentos, sin negar el sentido de realidad que ofrece el contexto donde todo transcurre.

Cuentan que el fundador de Visa Internacional, Dee Hock, sostenía que "todo ejecutivo exitoso debería destinar el 50% de su tiempo a hacerse responsable de lo que hace o no hace, de lo que emprende o no emprende, transformándose en un protagonista, y no en una víctima de los acontecimientos".

Signos de buena salud

Si sintonizamos con nuestro deseo y realidad más conciente, estaremos de acuerdo con la médica clínica y psiquiatra María Gasco, quien cree que "aquello que suceda en el espíritu tendrá su expresión y repercusión en el cuerpo. La inversa, es cierta también".

Imposible negar, a esta altura de la vida, la necesaria sociedad cuerpo-mente-espíritu. "En los últimos veinte años, sobrados estudios científicos han demostrado que aquellos individuos que sostienen una práctica espiritual o religiosa a lo largo del tiempo, gozan de mayor salud física, mental y emocional que los que no", postula Gasco.

Se cree que la espiritualidad tiene su acción sobre el sistema nervioso autónomo, colaborando con la disminución de la presión arterial, la reducción de los niveles de colesterol, el control de cierto tipo de arritmias y cefaleas, y la regulación de los sistemas endócrino e inmune.

Al respecto, la psiquiatra consultada, que propone integrar la espiritualidad al modelo médico clásico, detalla: "En 1996 y 1997, el Instituto Nacional de Investigación sobre cuidados de la salud de los Estados Unidos, reunió distintos paneles de expertos, con el de fin investigar la relación existente entre salud y espiritualidad. Las conclusiones a las que arribaron fueron muy parecidas, y es que el participar en prácticas espirituales se relaciona con mayor salud física y mental, y menor abuso de drogas y alcohol. Esto llevó a Miller y Thorensen en 2005, a proponer y considerar a la espiritualidad como una variable independiente en la salud humana".

Ciertamente, pocos en el mundo moderno dejarían librada una enfermedad tan sólo a la fe; pero, como certifican los estudios científicos, hoy sabemos que quienes tienen una actitud espiritual o religiosa evitan enfermedades o se recuperan con mayor facilidad. Otro dato por considerar es que una de las principales tendencias del encuentro del hombre moderno con la espiritualidad ocurre cuando nos vemos sumidos ante el dolor, el temor a la pérdida y a la muerte. Acostumbrada al trato con pacientes y familiares, la doctora Gasco agrega: "Es a partir de sentirnos acongojados por la realidad de este mundo que el hombre se revela y busca otra realidad que le otorgue sentido".

Tal vez resulte conveniente no llegar al límite para comenzar a integrar a la espiritualidad como prevención y estímulo para una vida más saludable y satisfactoria.

Con mirada positiva

Más allá de mejorar la calidad de vida, los expertos coinciden en que la espiritualidad nos permite recuperar el coraje y otras virtudes necesarias para tener una mirada más positiva y proactiva. La inteligencia espiritual "nos ayuda a recuperar, entre otras cosas, el coraje para hacer cosas que ni soñaba que era capaz de emprender", tal como destaca Moira Lowe.

Desde mediados del siglo pasado, autores como Fromm, Maslow, Frankl, Jung, cada quien con sus modelos particulares, plantearon conceptos y vivencias terapéuticas destinados a ir en busca del sentido de la existencia del hombre. En la última década, como heredera de la mirada humanista, la psicología positiva ha ganado lugar, buscando la felicidad y el bienestar de los individuos, evocando emociones positivas y el ejercicio de actividades que desarrollen la personalidad saludable y la espiritualidad.

Amit Oren es doctora en Psicología y profesora en la Universidad de Yale: "Vivimos en tiempos muy difíciles, pero somos lo suficientemente poderosos como para cambiar el rumbo -resalta-. Se trata de trabajar sobre la confianza, el coraje, la creatividad, el amor en las relaciones, la resiliencia y, sobre todo, la espiritualidad y la autoestima. La espiritualidad y la autoestima es el sistema inmune del ser consciente".

Oren es parte de quienes sugieren sumar a nuestras vidas el hábito de la meditación, más allá de las técnicas: "Es recomendable dedicarse cada día entre 5 y 20 minutos a reflexionar sobre lo que nos pasa o interesa, y poner en juego nuestras capacidades, virtudes y fortalezas. Cultivar la autoestima -enumera-, expresar gratitud, saber perdonar y pedir perdón, mantener relaciones familiares y de amistad, desarrollar estrategias para mejorar nuestra vida cotidiana, comprometerse con las metas, alimentar el alma con lo que nos dé placer o con lo que nos haga sentir bien, hacer actividad física y fluir (flow) con actividades que nos den sumo placer".

No alcanza la teoría si no hay práctica. "El mundo está lleno de preciosas teorías y muchas filosofías bonitas, pero poca práctica de virtudes", dice Moira Lowe. "Aprender es el primer paso en la búsqueda espiritual -completa la representante de Brahma Kumaris-, evitando convencerme de nada de lo que me dicen, sino reflexionar sobre lo que me explican. La práctica funciona como una brújula que logra hacer conexión entre lo que siento y lo que pienso."

El yoga, la meditación, la respiración, el mindfulness (conciencia plena), los cursos de entrenamiento emocional y autosuperación, entre tantas otras propuestas, permiten escuchar y conectar lo que dicen la mente y el cuerpo, y en este rumbo descubrir la sabiduría espiritual que, seguramente, nos ayudará a vivir mejor.

"El yoga, la meditación, la respiración, el mindfulness (conciencia plena), los cursos de entrenamiento emocional y autosuperación, entre tantas otras propuestas, permiten escuchar y conectar lo que dicen la mente y el cuerpo"

Están bien documentados los aportes de la ciencia en torno de ciertas prácticas espirituales. Poco tiempo atrás, se tomaron fotografías del cerebro de los monjes tibetanos y se descubrió que las áreas cerebrales que responden a la felicidad funcionaban en niveles mucho más superiores que en el cerebro del resto de las personas. Así como a los religiosos se estudió a los empleados de una fábrica. Se registraron imágenes cerebrales antes de enseñarles a meditar y ocho semanas después de haber practicado meditación, los cambios en la estructura cerebral de los trabajadores fueron rotundos.

No se trata de aspirar a ser monjes, sino de contactar con nuestras voces interiores cotidianas. El laboratorio de Neuroimagenes de la Universidad de California comparó con equipos de última generación los cerebros de 44 personas: 22 sin antecedentes de meditación y 22 que durante años se entrenaron en esta práctica milenaria. "Los meditadores tienen más materia gris en aquellas zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones", declaró Eileen Luders en el artículo publicado en la revista Neuroimage.

Cuanta mayor materia gris, mejor desempeño cerebral; mayor posibilidad de desplegar las tres inteligencias de las que venimos dando cuenta: intelectual, emocional, espiritual.

"Las creencias y las prácticas espirituales proveen modos de afrontar los eventos vitales que disminuyen el estrés o lo previenen -puntualiza la doctora Gasco-. La espiritualidad promueve cambios en los estilos de vida, desalienta el uso de tóxicos, estimula actitudes positivas y de autosuperación, promueve las relaciones interpersonales y las redes sociales de ayuda mutua y contención."

"La meditación me permite ver lo oscuro y la grandeza del alma en el silencio. "En Brahma Kumaris -detalla su directora- hablamos de recuerdo y no de meditación. La gente busca meditar para sanar y también el yoga, porque es una práctica difundida. Ser un yogi es estar consciente, sentado y quieto, así como estar haciendo las cosas de la vida cotidiana, en la interacción con las personas y el mundo que nos rodea."

"No es complicada la vida, sino la mente la que complica la vida", es la saludable mirada de Clara Badiño y el resto de los instructores de Mindfulness. Por medio de Visión Clara, otra organización prosalud sin fines de lucro, esta mujer representa en la Argentina al entrenamiento basado en el programa MBSR que propone Jon Kabat-Zinn en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. "Está dirigido a reeducar mente-cerebro-cuerpo y hacer un manejo diferente de las emociones", explica la experta en conciencia plena (término en español que suele utilizarse para hablar de Mindfulness). Desde su validez científica, Badiño define el Mindfulness como "un estado en el que el practicante aprende a mantener la atención centrada en un objeto al comienzo (concentración, meditación de acceso utilizando la respiración) para luego darse cuenta (conciencia) de lo que nos está sucediendo (pensamientos, sensaciones, emociones) y de lo que ocurre a nuestro alrededor, descubriendo la realidad del momento presente tal cual es. Aceptar esto que ocurre, sin prejuicios ni valoraciones que pongan límites a la toma de conciencia plena".

Goyoaga coincide en esto de que la mente es la que complica las cosas. Considera, sobre la base de los resultados de su práctica cotidiana, que "hay un tipo de inteligencia que sabe manejar nuestro cuerpo. El ser humano está bramando por poder relajarse, saber que se puede apoyar en una calidad de vida, en poder dar y recibir más amor. pero la complicamos. Desde la Fundación El Arte de Vivir creemos que el nexo entre la mente activa y la serenidad es la respiración".

En esto también la doctora Gasco se suma para certificar la idea de que la espiritualidad esta en el aire: "La palabra espíritu viene del latín spiritus, de espirare: espirar; y hace referencia a la respiración, al aliento de vida. Los antiguos sabios, al igual que los poetas, siempre han sabido que nuestra esencia no es un cuerpo, sino algo sutil que está más allá de lo tangible. Su manifestación visible era la respiración. Una vez que la respiración abandona el cuerpo, la persona ya no está allí y el cuerpo se descompone porque ha perdido su función".

Dioses, profetas, gurúes, maestros. Cada quién elija su senda. Y, finalmente, un gran debate: ¿la espiritualidad es una cuestión de fe?

Como tantas investigaciones sobre la espiritualidad como virtud y fuente de bienestar, fue a comienzos de los años 90 cuando el neuropsicólogo Micheal Persigner y, años después, Vilayanur Ramachandran, indagaron sobre la posibilidad de que el cerebro humano cuente con una zona en la que funcione algo así como un centro espiritual. Lo llamaron centro de Dios. Los escaneos cerebrales dieron cuenta de que, más allá de cualquier ideología o creencia, ciertas áreas de los lóbulos temporales del cerebro humano cobraban luz o se accionaban cuando las personas observadas eran sometidas a conversaciones o actividades relacionadas con asuntos religiosos o espirituales.

Según Moira Lowe: "La espiritualidad está por detrás de todas las creencias, es lo universal, a lo que todas las religiones adhieren. La fe es certeza y tiene que ver con entender la relación con uno mismo y con Dios; se construye desde la experiencia: no es menos valedero algo que no puedo poner en palabras, pero que siento como la paz".

En El Arte de Vivir, que respeta e integra a todas las religiones, creen que "lo que hay detrás y por encima de todo es el amor. Dios, la vida, la energía, es amor, pero nos negamos a entenderlo porque estamos ocupados en otras cuestiones.

Cierto es que cada quien, siempre, sabrá cuál es su verdad, su sentir, cuál es el camino. Así como tiene la libertad de recalcular o dar un golpe de timón para cambiar de ruta. Habrá que tener siempre presente esto de que un maestro te da el mapa para ir al lugar al que tú quieres ir.

La espiritualidad está en nosotros, es nuestra elección, nuestra responsabilidad. Tal vez ocuparnos de antemano de nuestro coeficiente espiritual nos permita anticiparnos, elegir el camino más apropiado y evitar caer en la seducción del "canto de sirenas".

Buen momento para darnos cuenta de cómo puede cambiar todo si, en definitiva, nos disponemos a integrar las inteligencias para responder a las preguntas esenciales de la vida.

TEST

¿Cómo reconocer nuestro coeficiente espiritual?

Responder con Verdadero (V) o Falso (F) cada uno de los siguientes ítems. Luego sumar la cantidad de preguntas verdaderas (V) y multiplicarlo por 10. El cálculo dará cuenta del coeficiente espiritual en relación al 100%. Independientemente del resultado obtenido, el objetivo del test oficia como disparador para reflexionar acerca de nuestros hábitos.

Suelo interrogarme a mí mismo acerca del sentido que tiene para mi vida la realización de tal o cual acción, o la toma de una decisión, independientemente del beneficio material que me reporte.

Atiendo a mi cuerpo prestando atención a sus necesidades y mensajes, y trato de no violentarlo exponiéndolo a exigencias desmedidas o cualquier otra forma de maltrato.

Reacciono de manera empática ante las necesidades de los demás.

Disfruto estando en contacto con la naturaleza.

Respeto toda forma de vida y trato de no dañarla innecesariamente.

Trato de ejercer un consumo responsable en todos los órdenes: alimentos, bienes, recursos naturales.

Puede llegar a conmoverme un atardecer, una flor, un aroma o cualquier otra manifestación de la naturaleza.

Puedo llegar a emocionarme ante una expresión artística: música, danza, pintura, escultura, teatro, cine u otras.

Cultivo valores de vida que me impulsan a ser mejor persona cada vez.

En la medida de mis posibilidades intento vivir con la mayor coherencia entre sentimiento, pensamiento y acción.

Extraído del libro Estar mejor cultivando la salud espiritual, de Alicia López Blanco (Ediciones B).

Enlace fuentehttp://www.lanacion.com.ar/1507826-inteligencia-espiritual

viernes, 18 de octubre de 2013

Resolución Espiritual de una Crisis de Pánico

Bhagavan Ramana Maharshi (30 de diciembre de 1879, India – 14 de abril de 1950, India) fue un importante maestro espiritual hinduista. Fue uno de los religiosos hinduistas más conocidos del siglo XX, junto a Paramahansa Yogananda y Sri Aurobindo. Vivió en la sagrada colina de Arunachala en Tiruvannamalai (a 170 km de Madrás) en el estado de Tamil Nadu (India). Ramana Maharshi nació con el nombre de Venkataraman. Desde su juventud, se le empezó a llamar Maharshi, ‘gran sabio’ (siendo mahā: ‘grande’; y rishí: ‘sabio’). También se le otorgó la denominación Bhagaván (Señor, ‘el que aporta prosperidad’).

A continuación se transcribe parte del libro "Las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi". Escrito por T. M. P. Mahadevan, PhD. Profesor de Filosofía, Universidad de Madras, India. 1959.

Fue a mediados del año 1896; Venkataraman tenía entonces diecisiete años. Un día estaba sentando solo en el primer piso de la casa de su tío, y en perfectas condiciones de salud. No tenía ningún malestar. Pero un repentino e inconfundible miedo a la muerte se apoderó de él. Sintió que iba a morir. Él no sabía porque le había venido esta sensación. Sin embargo, la sensación de muerte inminente no le enervó. Pensó con calma sobre lo que debía hacer. Se dijo a sí mismo: «Ahora, ha llegado la muerte. ¿Qué significa? ¿Qué es eso que está muriendo? Este cuerpo muere». Inmediatamente después se acostó extendiendo sus miembros y dejándolos rígidos, como si se hubiera producido el rigor mortis. Contuvo la respiración y mantuvo sus labios fuertemente cerrados, de modo que bajo todas las apariencias exteriores su cuerpo pareciera un cadáver. ¿Qué ocurriría ahora? Esto fue lo qué pensó: «Bien, ahora este cuerpo está muerto. Será llevado al campo de cremación, y allí será quemado y reducido a cenizas. Pero con la muerte de este cuerpo, ¿estoy yo muerto? ¿Soy yo el cuerpo? Este cuerpo está silencioso e inerte. Pero yo siento toda la fuerza de mi personalidad e incluso la voz del “yo” dentro de mí, aparte de él. Así pues, yo soy el espíritu que transciende el cuerpo. El cuerpo muere, pero el Espíritu que le transciende no puede ser tocado por la muerte. Eso significa que yo soy el Espíritu inmortal». Tal como Bhagavan Sri Ramana contó esta experiencia posteriormente para beneficio de sus devotos, parecía como si esto fuera un proceso de razonamiento. Pero puso mucho cuidado en explicar que esto no fue así. La realización vino a él como un relámpago. Percibió la verdad directamente. «Yo» era algo muy real, la única cosa real. El miedo a la muerte se había desvanecido para siempre. Desde entonces en adelante, «yo» continuó como la nota sruti fundamental, que subyace y se mezcla con todas las demás notas. Así pues, el joven Venkataraman se encontró en la cima de la espiritualidad sin ninguna sadhana ardua o prolongada. El ego se perdió en la inundación de la consciencia del Sí mismo. De repente, el muchacho que solía ser llamado Venkataraman, había florecido como un sabio y santo.

Hoy día diríamos que Bhagavan Ramana Maharshi sufrió una Crisis de Pánico. Pero lo llamativo no es esto, lo llamativo es como Bhagavan resuelve exitosamente esta crisis.
En la profundidad de muchos seres que sufren de Crisis de Pánico existe un inmenso temor a la muerte. Suele ser una tema no resuelto en quienes las padecen (y también en muchos otros que no las padecen). Pero a los primeros les afecta sobremanera. Muchas veces ni siquiera son concientes del profundo temor que tienen a morir, más allá del que se les presenta cuando sufren este tipo de crisis.
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) suele trabajar sobre la idea que el paciente realmente siente que se muere pero que esto es una falsa interpretación de la realidad, especialmente en lo referido a la sintomatología física (palpitaciones, mareos, disnea, etc.): la persona que experimenta una Crisis de Pánico no se están muriendo de verdad. aunque así lo sienta.

Pero cómo saber cuando realmente uno se está muriendo, y lo que es más importante aún: cuál es el problema en morir ? Si morir es una de las pocas cosas seguras que nos van a ocurrir. Trabajar sobre el tema de la muerte no suele ser una tarea sencilla. Podemos decir: bueno vivirás en el recuerdo de otros o cosas por el estilo. Pero algunas personas no toleran la idea de la "aniquilación" de la existencia y otros se preguntan: si sigo viviendo aun después de dejar este cuerpo físico, donde voy a ir ? como me voy a sentir? y si existe el Cielo y el Infierno, donde voy a ir yo ? Qué hice de bueno para ganarme el Cielo ?.

Recuerdo a un Maestro hindú que una vez dijo: Dios, a veces, nos habla en el único lenguaje que los humanos solemos escuchar: el del dolor. Una crisis de pánico es una experiencia sumamente dolorosa. No pasa desapercibida por quienes la padecen. Y el tema de la muerte está allí, sin resolver. Otros plantean: no le tengo tanto miedo a la muerte, si no al dolor, a la forma en que puedo llegar a morir. Otros se preguntan como será en si mismo el hecho de morir: un paso hacia el más allá o hacia la nada ?

Todas las religiones de este planeta (Cristianismo, Judaísmo, Islam, Hinduismo y Budismo) proclaman que somos Almas Eternas encarnadas. Algunas consideran que solo encarnamos una vez (Cristianismo, Judaísmo e Islam) y otras que encarnamos varias o miles de veces (como el Budismo y el Hinduismo).
Y si la resolución del miedo a morir fuese espiritual ? Si necesitáramos de una profunda experiencia espiritual/mística para curarnos del miedo a morir ? Bhagavan se percibió como Alma inmortal y resolvió en segundos la problemática de la muerte. Y nosotros, qué podemos hacer ? Podemos, como Bhagavan, experimentar que en realidad, la Verdad es que somos Almas Eternas encarnadas ? Cómo hacerlo ? Qué técnica podemos utilizar ?
Todas las religiones poseen técnicas de oración/meditación utilizadas para poder alcanzar ese estado de Conciencia liberadora de todo sufrimiento, llámese Nirvana, Samadhi o Reino de los Cielos ("...Venga a nosotros tu Reino..."). Se la suele practicar en los Monasterios, incluidos los Cristianos en los cuales se la denomina Oración Contemplativa, una técnica similar a la Meditación Hindú o Budista.
Creo que la Oración Contemplativa (Meditación) puede ser un Camino de Sanación. Quizás no tengamos la suerte de Bhagavan de resolverlo en segundos, quizás nos lleve años hacerlo, toda la Vida o quizás nos encuentre la muerte física sin haber logrado alcanzar el objetivo. Pero, no vale la pena intentarlo ?

Personalmente creo que en algunos casos las crisis de pánico no son más que un grito desesperado de nuestras Almas indicándonos que hemos tomado el Camino equivocado o que al menos les prestemos más atención, que las nutramos, que dejemos de apostar tanto por el afuera para cultivar nuestro mundo interior.
Hace años escribí: "De que nos están hablando millones de personas en el mundo que nos dicen que sienten que se mueren y les es intolerable? De la muerte por venir, de la vida realizada...Por que no pueden, aunque sea en fantasías, morir en paz ?"

Pero no nos alcanza con "creer" que somos Almas para poder liberarnos, debemos experimentar que somos Almas Eternas. Y esto no es algo muy fácil de alcanzar. Aunque creo que vale la pena intentarlo, qué tenemos para perder ? 

jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Es la espiritualidad una fuente de salud mental o de psicopatología?

Rodríguez Fernández, Mª Isabel.
Rodríguez Fernández MI. Psiquiatria.com. 2011; 15:65.
http://hdl.handle.net/10401/4928

RESUMEN

La espiritualidad, parece ser un tema de actualidad dentro de la Psiquiatría, de la Psicología e incluso dentro de la Medicina. Cada vez son más las investigaciones, artículos, libros, congresos, etc. En estos ámbitos de conocimiento, se tocan aspectos relacionados con la espiritualidad o con la religiosidad, para tratar de dilucidar si éstas pueden ser o no fuente de beneficios o de perjuicios para la salud mental de las personas. El interés en estos temas parece ser creciente y hay una mayor inquietud por la búsqueda de una salud integral, que incluya lo espiritual, para conseguir un modelo de salud que tenga una antropología más global y adaptada a la auténtica realidad humana. También parece que la demanda de tocar estos temas, por parte de los pacientes, va en aumento en el ámbito de la psicoterapia. ¿Debemos los psicoterapeutas dejar este tema aparte? ¿Hay que abordarlo en una psicoterapia? ¿Estamos capacitados para ello? ¿Por qué hay un interés creciente en estas cuestiones? Estas son algunas de las muchas preguntas que trataremos de contestar o al menos proponer para la reflexión, haciendo una revisión del estado de la cuestión en la actualidad, en publicaciones científicas relevantes actuales y en autores relevantes que han estudiado sobre ello en otros tiempos.

Texto completo: http://www.psiquiatria.com/revistas/index.php/psiquiatriacom/article/view/1346/1228/

jueves, 1 de diciembre de 2011

Spiritual Intelligence or Spiritual Consciousness?

John D. Mayer                                                                                          TRADUCIR AL ESPAÑOL
Department of Psychology - University of New Hampshire
The International Journal For The Psychology of Religion, 10(1), 2000

Emmons’s (this issue) thought-provoking article defined a spiritual intelligence that involves five characteristics:
1. The capacity for transcendence.
2. The ability to enter into heightened spiritual states of consciousness.
3. The ability to invest everyday activities, events, and relationships with a
sense of the sacred.
4. The ability to utilize spiritual resources to solve problems in living.
5. The capacity to engage in virtuous behavior or to be virtuous (to show forgiveness, to express gratitude, to be humble, to display compassion).

When I think of spirituality, I think less of a heightened intelligence, as Emmons has described it, and more of a heightened consciousness. The idea of spiritual consciousness stems from the possibility of structuring consciousness, through meditation, contemplation, and other means, so that it focuses on oneness, transcendent states, and ultimate concerns. The shift in language from the terminology of mental ability (mentioned earlier) to one of consciousness and awareness yields an interesting revision of Emmons’s description.

This spiritual consciousness would involve:
1. Attending to the unity of the world and transcending one’s existence.
2. Consciously entering into heightened spiritual states.
3. Attending to the sacred in everyday activities, events, and relationships.
4. Structuring consciousness so that problems in living are seen in the context
of life’s ultimate concerns.
5. Desiring to act, and consequently, acting in virtuous ways (to show forgiveness, to express gratitude, to be humble, to display compassion).

To translate from the language of intelligence to the language of consciousness, it would seem, requires substituting just a few key words for the terms ability and capacity, that were in the original. So, which conception is right: spiritual intelligence or spiritual consciousness?

If a new intelligence really has been found, it would enrich and broaden our notion of what intelligence may be (e.g., Mayer, Salovey, & Caruso, in press). Labeling something an intelligence also raises its prestige. Scarr (1989) has argued that one reason psychologists and educators are motivated to label something an intelligence is in an attempt to adjust social behavior to value the entity more than before. Although Scarr believes many personality attributes are not valued sufficiently, she is concerned that labeling nonintelligences as intelligences creates a leveling of all qualities, and a diminishment of the concept of intelligence. So, what is the difference between finding an intelligence and simply labeling something an intelligence?

Full Text: http://www.unh.edu/personalitylab/Reprints/RP2000b-Mayer.pdf

sábado, 24 de septiembre de 2011

Recomendaciones para psiquiatras sobre espiritualidad y religión

Royal College of Psychiatrists
Profesor Dr. Christopher C. H. Cook, MD, PhD, FRCPsych
Londres, Mayo de 2011

Recomendaciones:
1. Una exploración, realizada con tacto y sensibilidad, de las creencias religiosas o espiritualidad del paciente debe ser considerada de rutina y, a veces será un componente esencial de la evaluación clínica.
2. Los psiquiatras deben siempre respetar y ser sensibles a las creencias espirituales / religiosas y a las prácticas religiosas o espirituales de sus pacientes y la de sus familiares. Esto habitualmente incluye permitir a los pacientes participar en la práctica de sus tradiciones espirituales o religiosas. Cuando el psiquiatra tenga motivos para creer que esto puede ser perjudicial para el paciente, cualquier asesoramiento o intervención que ofrezca con respecto a este tema debe tener en cuenta: el derecho del paciente a practicar su religión, la influencia sobre sus elecciones espirituales o religiosas de cualquier enfermedad que pueda estar sufriendo, los puntos de vista de la familia y / o de la comunidad de fe, y los consejos ofrecidos por los directores o consejeros espirituales del paciente.
3. Los psiquiatras no deben utilizar su posición profesional para hacer proselitismo o menoscabo de la fe del paciente y debe mantener una posición profesional adecuada en relación a la comunicación de su propia espiritualidad o religiosidad.
4. Los psiquiatras deben trabajar para desarrollar adecuadas políticas que promuevan la igualdad, la comprensión, el respeto y las buenas prácticas en relación con la espiritualidad y la religiosidad de los pacientes.
5. Los psiquiatras, independientemente de sus creencias personales, deben estar dispuestos a trabajar con líderes / miembros de comunidades religiosas, sacerdotes y pastores en pos de el bienestar de sus pacientes, y deben alentar a todos los colegas en salud mental a hacer lo mismo.
6. Los psiquiatras siempre deben respetar las creencias espirituales y religiosas, o la falta de ellas, de sus colegas.
7. La religión y la espiritualidad y su relación con el diagnóstico, etiología y el tratamiento de los trastornos mentales se debe considerar un componente esencial en la formación psiquiátrica.

Enlace fuente (en inglés): http://www.rcpsych.ac.uk/pdf/PS03_2011-1.pdf